Conclusiones
La tecnología que preside nuestras vidas en los inicios de este nuevo siglo, se ha trasladado también al mundo del descanso, dejando obsoletos aquellos viejos colchones de muelles cilíndricos que martirizaban las espaldas de nuestros antepasados. Hoy en día, disfrutamos de la tecnología utilizada por los ingenieros aeronáuticos, y podemos dormir en la misma superficie que el próximo turista espacial.
Sin embargo, no todos los cuerpos están preparados o pueden adaptarse fácilmente a estas nuevas tecnologías, y descansarán mejor en superficies tradicionales. Por tanto, no hay que dejarse guiar por publicidad engañosa, o simplemente, interesada, sino que hay que decantarse por aquel tipo de colchón que más se adecue a nuestras necesidades de descanso.
De manera general, y con la salvedad anterior, de que cada cuerpo es diferente, y, por tanto, necesitará una superficie de descanso diferente, trataremos de encontrar un colchón que ofrezca firmeza, aunque no excesiva, y que ofrezca adaptabilidad a las diferentes curvas de nuestro cuerpo, para garantizar así que todos los músculos descansan de la manera apropiada, porque, de la misma forma que la fuerza de una cadena se mide por la fuerza del eslabón más débil, basta con que el más pequeño de los músculos del cuerpo no haya descansado de la manera adecuada, para que la sensación general sea de falta de descanso. De la misma forma, y compaginándose con la firmeza del colchón, éste debe de ser lo suficientemente mullido para resultar cómodo, ya que de nada sirve un colchón firme que mantenga nuestra columna vertebral en la postura adecuada, si nos encontramos con ello con un colchón demasiado firme, y que imposibilita el descanso.
En esta misma línea, los expertos del descanso, apuntan que la rigidez de un colchón debe de ser no homogénea, es decir, ofreciendo mayor elasticidad en unas zonas que en otras. Esto quiere decir que el colchón deberá ofrecer una mayor rigidez en aquellas zonas en las que descansarán las partes menos pesadas del cuerpo, mientras que es conveniente una menor rigidez en aquellas zonas en las que descansen las partes más pesadas.
Por último, cabe repetir que el resultado final de nuestro descanso no está determinado exclusivamente por la calidad del colchón, sino que nuestros hábitos de vida condicionan que el descanso sea el adecuado o no. Por ello, es conveniente seguir las siguientes indicaciones si se quiere conseguir el descanso deseado:
1. Controlar los hábitos de alimentación, tratando de eliminar o, al menos, reducir la cafeína, el alcohol y el tabaco, por no mencionar cualquier otro tipo de drogas.
2. Cuidar el lugar elegido para el descanso, de forma que el dormitorio donde vayamos a dormir esté debidamente ventilado, lo suficientemente oscuro, y sin excesivo ruido ni temperaturas extremas.
3. No dejar las reflexiones para la noche, es decir, antes de acostarnos, todas las preocupaciones y los problemas del día deben de estar o bien resueltos o bien aplazados para el día siguiente, y no tratar de resolverlos durante el sueño.
4. Tratar de seguir un horario regular, o lo que es lo mismo, tratar de establecer una rutina horaria para acostarnos y levantarnos.
5. No levantarse de forma brusca, ya que ello estropea cualquier buen descanso previo. Hay que intentar levantarse de forma controlada y progresiva, dejando que cada músculo recobre por sí mismo su actividad.
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